Las formas conjugan una suerte de urbe de infinitos blancos que serpentean el espacio porcelánico como si fuesen rascacielos invisibles que trasportan al espectador a una arquitectura ósea y solemne. Pieza a pieza, la ceramista Carmen Vila construye en su exposición Variables invariables, un mundo donde la claridad y la luz se apoderan del espacio desde la sencillez y la elegancia, convirtiendo una materia tan tradicional como la cerámica en un vehículo de expresión exquisitamente contemporáneo.
Su forma de concebir el espacio y la geometría como fragmentos de un todo que destronan la fragilidad de las piezas, nos sirven de enlace discursivo, de puente, para entender la fuerza que adquieren al acercarnos y descubrir como se refuerzan al unirse en un solo elemento cada una de sus partes, acoplándose físicamente de forma ordenada, como un hilo conductor que refleja su modelo de expresión artística y su forma de entender la geometría desde la sencillez y desde la uniformidad de elementos variables. Se trata de obras que por si solas son capaces de desordenar y descomponer modelos e influencias previos de la arquitectura moderna para reformular la realidad a través de estructuras invariables que adquieren un nuevo sentido por si mismas.
Sin duda, una mirada personal e íntima, resultado de jugar con los elementos y su disposición espacial de conjunto, a través de las diferentes instalaciones que conforman la exposición, y que nos trasladan inexorablemente a su mundo particular.
La exposición, que se inauguró el pasado 23 de febrero en La Madraza, Centro de Cultura Contemporánea de la Universidad de Granada, permanecerá abierta hasta el próximo día 23 de abril. Si tenéis ocasión y pasáis por Granada en estos días no dudéis en acercaros a verla, os encantará.